En 32 años de servicio, Raúl Cañas cimentó una carrera de excelencia como funcionario de la Policía de Investigaciones. Brigada de Robos Metropolitana, de Narcóticos y de Delitos Sexuales fue su bagaje para retirarse con el grado de Prefecto Inspector.

En la misma institución estuvo por 20 años Pía Gambeta en el área administrativa: en ese lugar conoció a Raúl. Después se casaron.

Por el trabajo de ambos, había que saber convivir con los traslados. En Santiago, Puerto Aysén por dos años, entre otros lugares.

Hasta que llegaron a Viña del Mar. Y fue en ese momento donde vieron a su pequeña hija de 10 años tomar una decisión, de la cual nunca más se arrepintió.

Ahora, con 20 años, Javiera Cañas cuenta cuál fue esa opción de vida: “Dedicarme al atletismo, esa es la decisión que escojo todos los días”

De esta manera, empezó su aventura en el atletismo. Y hace sólo unos días que dos medallas de oro le cuelgan del cuello, por ser la más rápida en 100 y 200 metros planos, en los Juegos Deportivos Nacionales.

 

En todo este tiempo, los ex funcionarios de la PDI siguen las huellas que va dejando Javiera. También ha estado su hermana, María José, atleta igual que ella. “Tenerla entrenando conmigo, eso ha sido muy importante para mí”, dice.

Con su notable presentación en estos Juegos en la Región del Biobío, el sacrificio va dando frutos. Así se viene dando desde el año pasado, cuando obtuvo el bronce en 100 metros planos en el Sudamericano Sub 23.

Siempre recuerda esa carrera: “Estaba muy nerviosa, tenia como objetivo bajar los 12 segundos de mi marca, y en ese momento tenia 12.01, recuerdo haber estado en
la delantera y no entendía qué estaba pasando. Luego me avisaron que salí tercera, y ahí me dijeron que mi tiempo fue 12.01. Esperaba bajar esa marca, pero feliz de todas maneras”, dice, sabiendo que lo seguirá intentando.

Y añade que lo intentará porque “yo quise meterme en esto y privarme de muchas cosas, de tener una juventud distinta a la de mis pares. Me preocupo mucho de mi rendimiento, y eso significa no cansarme y no tener actividades fuera de lo que es mi entrenamiento”

La joven cuenta que ha pasado por momentos malos, de lesión, decepción, y también ha tenido que dividir su tiempo entre los estudios y el entrenamiento. Más complejo es el escenario cuando tiene la obligación de asistir.

“Yo estudio enfermería, una carrera que requiere tiempo. Por ejemplo, si o si tengo que ir a los laboratorios, que son con 100% de asistencia porque mi carrera contempla mucho responsabilidad porque voy a trabajar con personas”, cuenta.

Pero Javiera Cañas ya decidió asumir sacrificios. Así, quizás, más de algunas medallas puedan venir de recompensa.

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