Es agosto del 2016, y un desconocido santiaguino, delgado, alto, de 20 años, está a punto de entrar en combate con un campeón del mundo. Son los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, e Ignacio Morales se para frente al imbatible turco Servet Tazegul. Esa vez, el resultado fue adverso. Perdió con un inapelable 14-1 en contra.

Pero no importó. Sabía que era difícil poder desestabilizar al medallista de oro en Londres 2012. Además, lo importante en el Taekwondo es que te enseña “a ser perseverante, a ser una persona más serena. Al final se trata de seguir adelante hasta conseguir lo que quieres“.

De esta manera recuerda. Ahora, en el presente, Morales tiene motivos para celebrar tras ganar el Oro en los Juegos Deportivos Nacionales.

El destacado deportista comenzó a los ocho años. En su colegio, en Peñalolén, impartían diversos talleres deportivos, y “se habían acabado los cupos en fútbol”, recuerda. Pero quedaba espacio en el curso de Taekwondo.

Lo que al comienzo fue sólo un pasatiempo, con los años pasó a ser algo más. Pese a los reparos de sus padres a que no deje de lado los estudios, demostraba tener un talento casi innato para las artes marciales.

Después vinieron las competencias. “En los torneos juveniles empecé a andar muy bien. Pero siempre recuerdo que el primero fui un desastre”. Sin embargo, en el segundo intento quedó quinto del mundo. “Ese fue el click en mi mentalidad de combate. Esa vez perdí por un punto con el campeón mundial, entonces dije que podía estar para grandes cosas“, relata.

Para estar en elite de la disciplina, asumió sacrificios que incluso mermaron su salud. Tras ganar en la categoría 58 kilos en los Odesur 2014, en Santiago, hizo todo lo posible por mantener ese peso.

“Yo competía en esa categoría (58 kg), pero pesaba 65. Entonces me mataba tratando de bajar de peso. Vivía con dietas y habían veces que me alimentaba con una naranja diaria. Entonces me estaba haciendo daño y mi familia también sufría mucho”, cuenta.

Ahora, con su peso ideal, ya no es un desconocido en el deporte nacional. Y su mirada ya fijo un objetivo: “Voy a estar en Tokio 2020, lo estoy decretando desde hoy”.  

Compartir