No fue recorriendo las pistas atléticas de un estadio donde Sergio Aldea comenzó su historia con el atletismo. Fue en las calles y cerros de Puerto Aysén, hasta que se acabara la luz natural, donde corría hasta que el cuerpo no diera más.

“Ese era mi centro de alto rendimiento”, recuerda Aldea, quien hace unos minutos se llevó una medalla de oro por ser el más rápido en los 400 metros planos de Juegos Deportivos Nacionales.

El sureño es una de las promesas del atletismo chileno. Pero mucho antes era un diamante en bruto como futbolista; con una pelota en los pies era el más veloz. Todo iba en esa dirección, hasta que un entrenador pensó que en ese niño delgado y tímido había un atleta en potencia.

“Él me llevó a un torneo que se realizó en Coyhaique y gané. Desde ahí que seguí entrenándome duro, aunque en mi ciudad no habían los lugares adecuados para correr, pero igual insistí”, dice.

Y de tanto insistir, terminó rompiendo records nacionales. El último fue en febrero: en el Meeting Internacional de Madrid registró una marca de 47 segundos y 86 centésimas, por eso hoy es el chileno más rápido en 400 metros planos indoor.

Aldea, cuenta que en el certamen español fue sólo una semana para participar en dos carreras. Y la primera fue muy mala, “no tuve un buen desempeño. Entonces la segunda oportunidad era todo o nada. Las indicaciones fueron salir a morir, y nunca perdí la esperanza. Fue muy gratificante”.

Como muchos deportistas que quieren seguir una senda de triunfos, Aldea también dejó todo de lado; a su familia casi no la ve, a sus amigos tampoco.

“Hay muchas cosas que dejas, puedo estar con ellos en año nuevo y navidad. Es un poco solitario seguir esta carrera. Por suerte tengo una relación muy buena con mi entrenador, con quien vivo, y además tengo kinesiólogo y psicólogo me han ayudado”, dice.

El objetivo ahora es Tokyo 2020. Y Aldea, quizás, le regale más de una alegría a Chile, a su querido Puerto Aysén, y a su familia.

Tiene todo para lograrlo, y un principio base: “en este deporte si no eres amante del trabajo duro, no tienes mucho futuro”.

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