Anochecía en Talcahuano cuando, en el Club Deportivo Huachipato, Gabriela Bruna estaba a punto de entrar en escena. Se presentaba a la final de katas (formas), la disciplina japonesa que consiste en dominar el espacio en una secuencia de movimientos.

A su lado, su entrenador era entusiasta, confiado que su pupila hoy triunfaba.

Y Álvaro Rivera, el DT, no se equivocó. De hecho, toda su legión se lució; Bruna ganó por partida doble al quedarse con el oro en la categoría menos 50 kilos. También ganó el primer lugar Nicolás Santana en menos 67 kilos, y bronce para Jessy Reyes (55 kilos) y Sergio Manríquez (60 kilos). Los representantes del Maule marcaron territorio.

“Llevamos mucho tiempo trabajando juntos. Están en la elite de este deporte”, cuenta Rivera, mientras observa a los deportistas protagonizar la ceremonia de premiación.

El estratega sabe de triunfos relevantes: Cuando David Dubó se coronó como el mejor karateca del mundo el 2008, en el Mundial de Tokio, dijo estar “agradecido de dios, de mi familia, y mi sensei”.

Ese sensei era Rivera, y como su sello es la enseñanza, al mejor estilo de Marcelo Bielsa, da consejos: “¿Cuál es el secreto? yo trabajo mucho lo que es el autoestima y lo importante que es tomar decisiones, esto es mucha táctica, la concentración es clave”.

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